Epicuro

Epicuro
Nacimiento 341 a. C.
Muerte 270 a. C.

Filósofo griego. Creía que toda la materia, incluyendo el cuerpo humano, estaba formada por unos átomos indivisibles. Rechazaba la existencia del alma eterna y no creía en la vida después de la muerte, porque es imposible crear algo de unos átomos dispersos que quedaban después de la desintegración del cuerpo.

La filosofía de Epicuro es un verdadero manual para alcanzar la felicidad, porque habla de deseos y placeres, sufrimiento y muerte, amistad y amor, razón y conocimiento, naturaleza humana y justicia como un contrato social. El conocimiento de los dioses y la comunicación con ellos para Epicuro no forman parte del concepto de la felicidad; los dioses, a pesar de ser eternos, son inmutables e indiferentes hacia todo. No afectan nada y no interfieren en la vida de los hombres. Lo más probable es que Epicuro simplemente no creía en la existencia de dioses, ya sean buenos o malos. Por lo menos rechazaba cualquier posibilidad de teodicea, o la justificación de Dios por la existencia del mal.

Como casi cada hombre genial que dejó la aquí creo que quedaría mejor “dejó una huella imborrable” huella imborrable en la historia de la humanidad, Epicuro ya en los tiempos antiguos era protagonista de anécdotas (ortografía) e historietas. Epicteto lo llamaba perverso y lo blasfemiaba mucho. Su ex alumno Timócrates, que había tenido un conflicto con su maestro, decía que Epicuro tenía el cuerpo tan canijo (en esta palabra me genera confusión aqueé se refiere con canijo a qué tenía el cuerpo mal, enfermo…) que durante años no podía levantarse de su lecho y que dos veces al día vomitaba de mucha gula.

El blanco principal de calumnia y todo tipo de rumores asquerosos era la escuela del filósofo, el Jardín de Epicuro. En Atenas compró un gran jardín para vivir allí con sus amigos y sus partidarios. Por ahí pasaban todos: esclavos y ciudadanos libres, hombres y mujeres, ricos y pobres. Entonces los calumniadores decían que los epicúreos se atracaban en el jardín como puercos, se embriagan y organizan orgías. Se destacaban sobre todo los estoicos que eran los principales enemigos ideológicos de los epicúreos.

En realidad en el Jardín de Epicuro la gente llevaba una vida modesta y llena de tertulias filosóficas cuya problemática, a diferencia de la de la inmensa mayoría de la herencia filosófica humana, sigue siendo actual. Y si no lo es, ¿cómo explicar que las ideas de Epicuro durante más de dos milenios no dejan a nadie impasible? Lo continúan alabando los ateos y agnósticos y criticando con ferocidad los partidarios del cristianismo e islam.

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