San Hilarión

San Hilarión
Nacimiento 291
Muerte 372

Asceta y ermitaño. En su adolescencia por un rato se juntó a Antonio el Grande, pero luego volvió a casa y más tarde y se fue al desierto por 22 años. Hilarión, como su maestro Antonio el Grande, sufrió las tentaciones de la carne extremadamente fuertes en forma de pensamientos impuros y visiones de las mujeres bellas y desnudas. Para pisotear en su alma cualquier manifestación de la energía vital, mortificaba su carne con hambre, sed y una oración incansable. La santidad de Hilarión se manifestaba en su capacidad de producir milagros: como Jesucristo, devolvía la visión a los ciegos con su saliva; curaba a los paralíticos diciéndoles: «¡Levántate y anda!»; hasta resucitó a un hombre y a una niña. Después de la muerte del santo, sus restos no se descompusieron durante diez meses, olieron bien y continuaron curando a los creyentes.

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